Ruta cátara: la misteriosa Rennes Le Château

Actualizado: 21 abr 2020

Sobre lo alto de una colina en el sudoeste de Francia, Rennes-le-Château es un lugar solitario, ardiente bajo el sol en verano y azotado por fríos vientos en invierno. Su situación dominante sobre el resto de la comarca es la única razón posible de que haya sido habitado desde la más remota antigüedad. Su castillo es mudo testigo de pasadas grandezas. La visión de las cumbres nevadas de los Pirineos la única compensación a las dificultades de vivir en lugar tan inaccesible. Incluso la moderna carretera se hace tediosa al ascender del valle a la cima. Vista de lejos, la población parece aislada del resto del mundo, un lugar olvidado por el tiempo. Impresión pronto disipada por los numerosos visitantes que remontan la cuesta animados por un único propósito: Descubrir su enigma, adentrarse en su secreto, y es que Rennes-le-Château ostenta el prestigio de ser el lugar más misterioso de Europa, escenario de acontecimientos extraños y siniestros, cuna de fabulosos tesoros y guardián del secreto más bien guardado de la historia.




El enigma de Rennes-le-Château se inicia en la época romana. Después de que los soldados del Emperador Tito saqueasen y destruyesen el Templo de Jerusalén en el año 70 de nuestra era, el botín - el tesoro del Templo de Salomón - fue trasladado a Roma, donde permaneció durante más de tres siglos, hasta que el Imperio empezó a derrumbarse. En el año 410 los visigodos, acaudillados por Alarico, saquearon Roma, llevándose "El Tesoro del Templo". Dos años después desembarcaron en las costas meridionales de las Galias. La región de Rennes-le-Château les agradó, estableciéndose y fundando un reino permanente que no tardaría en saltar los Pirineos y extenderse por el norte de España. No sabemos si es cierto que el tesoro "El Arca de la alianza y las Tablas de la Ley de Moisés" llegó o no a las Galias, pero nunca más se supo de él. Y no se descarta que pudiera hallarse oculto en los alrededores de Rennes-le-Château. De hecho, no falta quien ha querido ver una relación entre el Arca y la población de Arques, no lejos de Rennes.

Tras la llegada de los visigodos a Rennes hubo dos siglos de relativa estabilidad, hasta que en el siglo VI llegaron procedentes del norte los merovingios, que extendieron su dominio sobre el reino visigodo. Estos invasores eran portadores de una cultura sofisticada y enterraban a sus soberanos con joyas y tesoros. Uno de estos reyes, Dagoberto II, se casó en Rennes-le-Château con la princesa visigoda Gizelle de Razas. Obvio es decir que la legendaria riqueza de los merovingios, bien documentada por la arqueología, ha dado pie a relatos de fabulosos tesoros aún por descubrir en la región de Rennes.

Considerando el magnetismo de dicha comarca para los tesoros de todas clases, no es sorprendente que en aquellos parajes se suponga oculta la joya más preciosa de la Cristiandad. Y por aventurado que parezca, es bastante posible que así sea, puesto que el Santo Grial pudo muy bien llegar a tales lugares en la forma que lo cuenta la leyenda: "En algún momento del siglo I, José de Arimatea y María Magdalena desembarcaron en el sur de Francia, trayendo consigo el llamado Grial, donde José de Arimatea recogió la preciosa sangre de Jesús Crucificado". Esto es plausible ya que por aquel entonces la Galia meridional servía a los emperadores romanos como lugar conveniente donde enviar a los desterrados. Entre los indeseables ilustres que en un momento u otro recalaron allí por haber perdido la gracia imperial figuran, tanto Herodes Antipas como Poncio Pilatos. Históricamente es posible que María Magdalena y José, en cuantos fieles seguidores de Jesús, emprendiesen el forzado viaje hacia las Galias. En el siglo I de nuestra era existían rutas permanentes de navegación mercante de lado a lado del Mediterráneo, que facilitaban los viajes al eludir las penosas rutas terrestres. Muchas familias judías se establecieron entonces en la comarca de Rennes-le-Château, y de acuerdo con una de las teorías, una más de las que integran el enigma de la región, cuando desembarcó María Magdalena lo hizo con un hijo de Jesús, estableciéndose así una dinastía mesiánica. Bajo este punto de vista el Santo Grial dejaría de ser un cáliz que recoge la sangre de Cristo para pasar a ser sinónimo de Gri–al o sea Sangre Real, que se identificaría con la genealogía de los descendientes de Jesus hasta nuestros días.

Sin embargo, la verdadera naturaleza del Grial, es un tema tan misterioso como los orígenes mismos de la leyenda. En la versión más antigua, el Grial es un objeto dorado, una piedra mágica; en otras posteriores es el Santo Cáliz utilizado durante la última cena de Jesús, o es el cáliz que uso José de Arimatea para recoger su sangre. Suponiendo que éstas hayan sido explicaciones derivadas, el Grial originario pudo ser casi cualquier cosa. Más adelante los aspectos caballerescos de la leyenda entraron a formar parte del ciclo Arturiano medieval que luego fueron ampliadas por el romanticismo. Estableciéndose una conexión caballeresca real que vincula el Santo Grial con los corrientemente llamados caballeros templarios.

Los Templarios formaban una orden monástica y militar, prestaban votos de castidad, pobreza y obediencia, y alcanzaron una gran popularidad e influencia después de la Primera Cruzada y la conquista de Jerusalén. Tenían su casa principal cerca del destruido Templo de Salomón en Jerusalén, emplazamiento que les fue concedido hacia 1120.

Algunos indicios sugieren que el grupo fundacional de nueve caballeros ya se había formado incluso antes de aparecer públicamente como Orden. Pasaron los primeros años sin que se acrecentasen mucho sus filas hasta que en 1135 -1140 comenzó su ascenso meteórico convirtiéndose en una fuerza política y económica de primera magnitud. Llegaron incluso a tener más poder que algunos reyes, y ése fue factor principal de su súbita y espantosa caída, que culminó en la disolución de la Orden y la dispersión de su fortuna y posesiones. Por sus pasados esplendores y por las experiencias que acumularon en el Próximo Oriente, sin embargo, quedó alrededor de ellos un aura permanente de misterio. Se decía que los Templarios habían dirigido excavaciones en el interior del monte del Templo, y todavía hoy se formulan conjeturas acerca de los motivos que tendrían para abrir túneles en tan sagrado lugar. Una de las teorías dice que encontraron un tesoro, el cual llevaron consigo cuando regresaron a Francia para ocultarlo en la región de Rennes-le-Château, y que tal tesoro no era otro sino el verdadero y santísimo Grial.

Según la leyenda «El linaje cripto-merovingio se perpetuó en la sombra hasta nuestros días, de modo que el «Rey Perdido», el «Gran Monarca» (pues este regio linaje tendría su origen en el vástago del propio Jesús tras su unión con María Magdalena, que fue llevada tras la crucifixión clandestinamente a la Galia donde se refugió, pues ya existían allí comunidades judías), está presente de incógnito entre nosotros. «Cuando llegue el momento, se manifestará». Basados en este relato se arrastró hasta nuestros días la creencia de que allí estaba ubicada la tumba de María Magdalena así como la de su estirpe, entre los que se cuenta el Maestre de los Templarios Bertrand de Blanchefort, familia a la que pertenecía Marie de Hautpoul de Blanchefort, quien supuestamente poseía un gran secreto que había pasado de generación en generación y ella por no poseer heredero entrega el secreto a su confesor, Antoine Bigou a quien le encarga trasmitir dicho legado a alguien digno de confianza. Bigou esconde los documentos en los pilares del altar y coloca una misteriosa baldosa en la lápida de la marquesa el día 17 de enero de 1781.






Las dos fotos antiguas han sido extraidas de: http://www.rennes-le-chateau-archive.com/hautpoul.htm

Para 1885 poco más de cien años después de la muerte de la marquesa llega al pueblo el sacerdote Bérenguer Saunière, un enigmático personaje que se convierte en la piedra angular de esta historia.




Nacido el 11 de abril de 1852 en la cercana aldea de Montazels él que era una persona bastante polémica había llegado allí casi que como castigo, lo cual no cambia precisamente su carácter; en una oportunidad proclama un discurso a favor de los borbones que le vale el retiro de su sueldo de parte del gobierno republicano quedando en unas condiciones de vida muy precarias, viviendo a costa de las limosnas del pueblo, de la pesca y de la caza en sus andanzas para conseguir su sustento, al mismo tiempo se dedicó a estudiar lenguas antiguas y la historia de la región, al tiempo desarrolla una profunda amistad con el sacerdote de la localidad cercana Henry Boudet a quien encierra una historia no menos extravagante, aquel le instiga a realizar obras de reconstrucción en la capilla algo que no es precisamente lógico teniendo en cuenta que no tenía sustento para sí mismo, sin embargo, dichos trabajos fueron iniciados y dieron pronto con los documentos enterrados en el altar y según versiones de algunos presentes el altar escondía otros tesoros ocultos, esa parte está llena de toda clase de conjeturas ubicando desde tesoros cátaros, templarios hasta la fórmula tan deseada por los alquimistas; lo que si se sabe es que a partir de ese momento su estilo de vida cambio completamente parecía que fuera poseedor de una fortuna incalculable, acto seguido viaja donde su superior el obispo de Carcasona el cual le envía a Paris para entrevistarse con el abad Bieil, director general del seminario de Saint Sulpice, y a su sobrino, Émile Hoffet, Saint Sulpice era la segunda iglesia de Paris en tamaño después de Notre Damme y de cuya escuela provenían Alphonse Louis Constant (Eliphas Levi), Joseph Antoine Boullan (quien se autoproclamó sumo sacerdote de la iglesia carmel) lo que le dió un estigma de escuela de herejes por las prácticas asociadas a la magia de estos personajes y que al parecer no eran los únicos que tenían que ver con ella, pues Hoffet se encarga de incluirlo en un círculo social bastante alto donde se distinguen personajes muy influyentes entre los templarios y la francmasoneria,


Además visita el museo de Louvre donde se hace a la copia de tres obras de arte, siendo la más importante «Los pastores de Arcadia» de Nicolas Poussin el cual es un cuadro que alberga una gran importancia para quienes estudian el esoterismo, en donde los pastores intentan descifrar un epígrafe y meditan sobre ello y en el cual al fondo según los estudios se ve Renne Le – château.


Al regresar al pueblo continuo con sus extrañas labores. La parroquia consagrada a María Magdalena y escenario de las supuestas bodas de Dagoberto II con Gizelle de Razès, se hallaba en avanzado estado de ruina hacia finales del XIX. La última restauración databa del siglo XV. Todo eso cambió cuando el nuevo presbítero emprendió gracias a algunas pequeñas donaciones la restauración del altar. Al levantar el ara de las antiguas columnas que la sustentaban aparecieron varios documentos guardados en tubos de madera, de lo cual hubo testigos, porque Saunière contaba con la ayuda de seis obreros para los trabajos de la restauración, y dos de ellos aún vivían en 1958 y corroboran el descubrimiento de los manuscritos.

Desde aquel momento, Saunière mudó de fortuna. El hallazgo de cuatro documentos supuestamente antiguos puso en marcha un encadenamiento de hechos cuyas consecuencias rebasaron con mucho el mero bienestar espiritual del párroco. Desde aquel momento manifestó una inmensa riqueza, un tren de vida lujoso, hizo frecuentes viajes, restauró la iglesia, se embarcó en nuevas construcciones y convirtió Rennes-le-Château en punto de reunión de nobles y destacados visitantes.

Entonces, ¿Cuál fue el descubrimiento del párroco? ¿Que pueden contener unos manuscritos para mudar de tal forma la vida de una persona y de un lugar?

De hecho doscientos años antes podemos encontrar vestigios de secretos escondidos. Mucho se ha escrito sobre la presencia de una misteriosa tumba de piedra, en medio de la vegetación, en las cercanías de Rennes-le-Château, habiéndose sugerido que esa tumba es la misma que el famoso pintor francés Nicolas Poussin representó en una obra de 1647, Les Bergers d´Arcadie II, la más misteriosa de todas las suyas. En ella vemos a un grupo de pastores observados por una enigmática mujer y reunidos alrededor de una tumba, en uno de cuyos laterales se muestra la leyenda «Et in Arcadia ego». La pintura se encuentra en el Louvre y Saunière encargo copia de ella. El cuadro, el cura y los pergaminos se combinan para aumentar el secreto de Rennes-le-Château.



La pericia de Saunière, con su no explicado acceso a una fabulosa fortuna y su repercusión en la tranquila vida aldeana de Rennes-le-Château, venían a confirmar las viejas historias sobre tesoros. De hecho los campesinos de la región tenían una explicación bien sencilla sobre la fortuna del párroco. Ningún enigma que descifrar: el nuevo cura se habría tropezado con una fuente de riqueza escondida por los antepasados. Pero el caso fue que mientras vivió, Saunière guardó silencio absoluto sobre el origen de sus fondos y se negó obstinadamente a revelar el secreto. Las especulaciones interminables a que dio lugar tal actitud se multiplicaron después del súbito fallecimiento de aquél. ¿Cómo pudo llevarse a cabo el rápido enriquecimiento de Saunière? ¿De dónde provenía el dinero? ¿Qué contenían los misteriosos pergaminos? ¿Tenían algo que ver con el misterioso secreto de los Cátaros, por el cual prefirieron ser quemados, muchos siglos atrás, en esta misma región? ¿Descubrió Saunière el tesoro escondido de los Templarios? Nunca lo reveló, pero dejó muchas pistas a su alrededor. Especialmente en su iglesia.

Después del descubrimiento de los pergaminos y durante varios años Saunière se dedicó a restaurar la iglesia añadiéndole decoraciones y detalles, figuras estrafalarias y tallas estrambóticas. Cualquier católico que entre en el lugar y desee persignarse encontrará que la pila del agua bendita está sustentada por un personaje bien conocido, aunque desde luego el que menos esperaría encontrar en tal lugar, "el diablo en persona". Por otro lado las estaciones del vía crucis, muy llamativas y desproporcionadas de tamaño difieren de los grabados de los vía crucis normales. Y por si esto fuera poco hizo colocar en el dintel de la puerta la siguiente inscripción "Terribilis est locus iste" Este lugar es terrible. Saunière halló cuatro o cinco pergaminos en unos tubos de madera sellados. Dos de ellos contenían genealogías relacionadas con la dinastía merovingia, los otros hablan de pasajes evangélicos. Uno se refiere a cómo iba Jesús con sus discípulos en sábado por unos sembrados, y ellos cortaron algunas espigas y las comieron.

El otro cuenta la cena en Betania con Lázaro resucitado de entre los muertos, durante la cual María Magdalena ungió los pies de Jesús. La versión oficial de los pergaminos está exhibida a la vista del público en las paredes del museo Saunière en Rennes-le-Château.

Desde que las copias de los pergaminos fueron publicados - los originales permanecen ocultos - se ha intentado descifrarlos a partir de variadas aproximaciones. El Enigma Sagrado es posiblemente la obra más leída sobre el tema y en ella, como en estudios posteriores, se enfatiza que el tesoro encontrado en el interior de la iglesia de María Magdalena, fue de naturaleza espiritual. Un secreto preservado a través de milenios, una herejía que atenta contra los fundamentos de la Iglesia y que perturba a todo cristiano comprometido: El cuerpo de Jesús permanece enterrado en un lugar cercano a Rennes-le-Château. Una versión señala que se exilió después de sobrevivir a la crucifixión mientras otra se inclina a que su cuerpo fue traído momificado por los templarios, y ambas que tuvo descendencia de su unión con Maria Magdalena. Y que su línea genealógica llega hasta hoy día.

LAS CLAVES DEL MISTERIO

En la entrada de la iglesia, el Reverendo Saunière hizo colocar las siguientes inscripciones: "Mi casa se llamará casa de oración" y "Terribilis est locus iste" - Este lugar es terrible - La referencia bíblica completa es:

"Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones" (Mateo 21,13). Este lugar es terrible, es la casa de Dios y la puerta de los cielos (Génesis, 28,17)

El trabajo de reconstrucción de la entrada terminó en 1897 y costó el equivalente de 3.500.000 francos actuales.

En el suelo de la iglesia está dibujado un tablero de ajedrez de 64 cuadrados orientado hacia los cuatro puntos cardinales.

Justo en la entrada se encuentra la estatua del diablo Asmoideo, sosteniendo la pila de agua bendita y sobre ella existe un grupo escultórico de cuatro ángeles donde puede leerse la frase que Constantino había visto en el cielo: "Con este signo le vencerás", que por supuesto está bajo la señal de la cruz.

Pero la frase real de Constantino era sólo: "Con este signo vencerás". Este añadido -le- al original ha alimentado muchas polémicas.



Un dato significativo es que todas las estatuas en la iglesia miran hacia el suelo.

- En el lado derecho del altar la Virgen está sosteniendo un niño.

- En el izquierdo San José está sosteniendo otro niño.



Los dos niños a ambos lados del altar sugieren la idea de que Jesús tenía otro hermano o que uno es efectivamente Jesús y el otro su hijo y que, según la leyenda del Grial, su descendencia escapó de la masacre de Montsegur.

En la iglesia de Rennes-le-Château algunas estaciones del Vía Crucis usan elementos e incluso escenas que difieren de las habituales, lo cual se interpreta como nuevas claves del misterio dejadas por Saunière.

Son lápidas muy llamativas, de tamaño desproporcionado con relación a las dimensiones no demasiado grandes del templo, y tal como han señalado algunos autores, difieren de los vía crucis habituales en detalles tales - imposibles de ignorar por un sacerdote - que indican una voluntaria intención críptica. Incluso, todo el Vía crucis está orientado en dirección contraria a la habitual.

Destacamos algunas de las estaciones:

Estación II. Un joven se arrodilla sobre un casco dorado y recoge un trozo de lanza. Jesús viste una túnica roja. Se observa una escalera orientada hacia el cielo. Estación VII. Un soldado franco aguanta la túnica roja de Jesús, mientras ante él hay una mujer con un velo de viuda y un niño envuelto en una tela escocesa de color azul. Los masones se hacen llamar: "el hijo de la viuda", del mismo modo que existen en la franco-masonería el rito escocés y el grado azul. Estación XI. Jesús está siendo clavado a la cruz. Un soldado le despoja de la túnica roja. El fondo es oscuro, como señalando la noche. Pero el evangelio señala que la oscuridad se produjo solo después de la muerte de Cristo. Estación XIV. Esta no es precisamente la imagen de Jesús resucitado elevándose sobre el sepulcro. En cambio vemos a unos personajes que al amparo de la noche transportan el cuerpo sangrante de Jesús. -Observe la herida en el lado izquierdo del cuerpo- Esta imagen suele interpretarse como lo que pudo suceder después de un simulado entierro: Algunas personas se llevan el cuerpo aún vivo de Jesús.

Días antes de sufrir una apoplejía envía a su gobernanta a encargarle un ataúd y una lápida fechada, 17 de enero es el día de San Sulpicio que se relaciona con el seminario de Saint Sulpice, y también es la fecha grabada en la lápida diseñada por Bigou ¿acaso sus secretos estaban más allá del entedimiento? Puede ser porque ni el sacerdote encargado de darle los santos óleos pudo soportarlo y huyó de su habitación preso del pánico sin aceptar darle el sacramento y dicen que jamás pudo volver a sonreír. Finalmente muere el 22 de enero sin confesar, y la capilla ardiente se monta en la Torre Magdala, por donde empiezan a desfilar personas sin identificar que van arrancando una a una las borlas de la sotana del párroco, en un rito sin precedentes.

A su muerte la única persona que podría haber revelado la verdad con toda certeza seria su gobernanta, pero ella al igual que su amo murió de una apoplejía en 1953 llevando su secreto a la tumba:


¿Fue Francois Bérenguer Saunière el responsable de guardar el secreto de la descendencia de Jesús y María Magdalena en Europa?

Texto extraido de:

https://www.bibliotecapleyades.net/merovingians/merovingios_00.htm

Libro Guía del Visitante- autora Tariana Kletzky-Pradere



Y después de todo esto, ¿dónde comemos?

Yo os recomiendo en La Reine du Château: económico, la camarera súper simpática y la comida buenísima.


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